Somos Peregrinos del Planeta y cuando nos alineamos con nuestra energía el Universo nos reverencia y confabula con nosotros para ayudarnos a Ser
 
 

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Piscis
20 de Febrero al 20 de Marzo


Las características de esta energía son:

Manifestación pura de lo universal, la totalidad, lo imperceptible, el manantial, la memoria total de los procesos, de todas las manifestaciones, la humanidad. La búsqueda del ser interior, el conjunto de todo nuestro ser, el funcionamiento de todas las partes de un mismo sistema. Movimiento sin dirección. Importa todo a escala cósmica. O sea: observa el modo en que grupos de circunstancias y acontecimientos aparentemente independientes, se relacionan entre sí.

El símbolo de esta constelación son los dos peces que se disponen paralelos a sus ejes, con la cabeza de uno a la altura de la cola del otro, como si fueran dos agujas magnéticas, pero al estar el polo positivo de una sobre el polo negativo de la otra, pierden dirección, neutralizándose. De la triplicidad del agua, se puede considerar a Piscis como el más desválido, pues se agotan y se neutralizan al intentar hacer el equilibrio entre las polaridades psíquicas activas y pasivas. El estado psíquico no tiene dirección propia, pero es extremadamente sensible a las oscilaciones del alma. Es muy común “que vivan una vida ajena”, creyendo vivir la propia. Se sienten prisioneros de su cuerpo y del mundo que los rodea. Se refugian en un estado de desprotección, huyendo del campo de batalla y parece que renuncian de entrada a la vida.

Las aguas tranquilas tienen fondos profundos. Silencioso nada el pez entre los fondos y la superficie del agua, que es su firmamento. Lo que él ve del cielo es una imagen imprecisa y ondulante. Pero también el agua es un íntimo mundo propio, parte de la Tierra.

El ser de Piscis tiene la impresión de vivir ajeno a la realidad del mundo. Exteriormente modestia, sensibilidad y servicio. Tendencia a soñar despierto, hasta que se da cuenta que está atrapado; entonces vuelve a su energía, que generalmente es de “servir a otro”.

Funciona bien en lugares ordenados, pero prefiere su propio pequeño y descuidado mundo. Los contactos que realiza con los otros suelen ser para mantenerse alejado de su realidad y de las exigencias del mundo. También lo hace porque tiene una fuerte emocionalidad que no puede mostrar a todos. Aprendió muy temprano y en un ambiente muy duro, que las emociones no deben exhibirse. En el mejor de los casos buscará una profesión que le permita mostrar sus emociones más o menos libremente. Tiende a hundirse dentro de sí mismo hasta las profundidades del subconsciente. Es mediumnímico y lo atrae lo “oculto”. Otro rasgo que lo aleja de lo terrestre.

A veces siente que debe recorrer un camino de compromiso y desde ahí demanda las consideraciones a las que un enfermo tiene derecho. En realidad, lo que desea es curarse.

Tiene el don de lograr lo que quiere en la vida, cuando se alínea con su energía.

Es “el hombre de las mil máscaras”. Tiene un arte histriónico inconsciente. Emplea el arte de la imitación para adaptarse al medio. Pero esto se le hace por momentos muy doloroso, pues no es voluntario, y lo aleja de los otros, no permitiendo que lo conozcan íntimamente.

Se siente “hijastro de Dios”. Pero es quien más sabe de su existencia... En su alma resuena toda la miseria humana, pero a través de ella vive dentro de sí la música que armoniza lo elevado con lo bajo que mueve al hombre, porque trata de desentrañar todas las disonancias para desbaratarlas y convertirlas en consonancias, al procurar el remedio de estos males, antes superándolos dentro de sí mismo.

Cuando el ser de Piscis puede desentrañar adentro suyo dichas disonancias, puede señalar el camino a los demás y la sabiduría brota de la “piedad” que siente, siendo una bendición para todos los seres humanos, pues lo lleva a saber curar y aliviar los males de los otros... Se transforma así en un médico de almas allí donde esté, no importa cuál sea su tarea, no pasa por la profesión.

Cuando sabe el rumbo, se lo puede comparar con el salmón, que nada contra la corriente hacia su lugar de origen: allí nació y allí engendrará la nueva generación. Un símbolo del ideal de la fuente primaria.

Al despertar y recordar un sueño, tesoro robado al inconsciente, de alguna manera experimentamos el sígno de Piscis. No podemos relacionar los sueños únicamente con este signo, sería ilógico ya que en sí los símbolos zodiacales son todos muy oníricos. Pero Piscis se vincula especialmente con la actividad onírica, y soñar... es curativo y terapéutico. Traer un sueño de la oscura noche a la luz del día, con la ayuda de la consciencia, es renovar y dar mayor significado a nuestra existencia, es como pasar del invierno a la primavera, si el sueño no es olvidado...

Es el “medium” del zodíaco. Ofrecerá su vida para encontrar este camino. Es la última puerta, de una espiral evolutiva... para acceder a una nueva etapa del sendero sin fin...

Planeta Regente: Neptuno.
Partes del Cuerpo: Los pies, la circulación sanguínea.
Con los pies se para el hombre sobre la Tierra, la Gran Madre, mientras la cabeza apunta hacia el Cielo, nuestro Padre. Un símbolo del Hombre de Piscis es lavar los pies del prójimo, como lo demostró Cristo, que significa aliviar el sufrimiento de quien tenemos cerca y ayudar a aquel que no acierta a limpiar sus propias dificultades, sobre todo psíquicas y mentales, para conectarse con lo elevado.
Esencias: Mirra, violeta, olivo.
Color: Azul verdoso, azul marino.
Metal: Estaño.
Piedra Preciosa: Agua marina, zafiro, ópalo, turquesa.
Elemento: Agua
Palabra Clave: Yo creo – Comprensión – Compasión.


 

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María Ester Abal Vella - Astróloga y Terapeuta Floral
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