Somos Peregrinos del Planeta y cuando nos alineamos con nuestra energía el Universo nos reverencia y confabula con nosotros para ayudarnos a Ser
 
 

 

Saturno en Leo


El 16 de Julio de 2005, Saturno entrará en la constelación de Leo, hasta el 2 de Septiembre de 2007.

El Zodíaco, es un encadenamiento de energías que nacen de un chispazo (Aries) y se van complejizando, hasta terminar una espiral (Piscis), de donde nace otra (nuevamente Aries). Y así todo, en el Universo, va evolucionando, ascendiendo.

Durante el tránsito de Saturno por Cáncer, tuvimos oportunidad de hacer un crecimiento, de conectarnos con una nueva conciencia. (ver Saturno en Cáncer, Cáncer en Julio de 2005).

Su tránsito por Leo, nos conectará con los temas leoninos de identidad, creatividad, autoestima. Individualismo que trabaja en pro de lo universal. Lealtad, afectuosidad y respeto hasta el sacrificio. Heroicidad hasta la muerte. Orgullo, optimismo, poder, coraje, honestidad, sentido del honor, seguridad en nosotros mismos, autoridad, organización, entusiasmo, expansión, sentido de lo espectacular, lo grandioso y lo dramático. Y porqué no, snobismo, dogma, intolerancia, ideas fijas, ansiedad de poder, vanidad, paternalismo, derroche.

Se dice de Leo que es egocéntrico. Y lo es. Lo necesita. La energía que sale de Cáncer, donde estuvo conectada con la familia, hogar, raíces, clan, patria, madre, padre, pasado, pertenencia, y todo lo que representa este signo, en Leo necesita separarse y decir Yo Soy quien Soy.. Necesita reconocer su propio poder, probarse, sacar su fuerza, su capacidad de supervivencia y crear el entorno que anhela. Y además, tener una respuesta del entorno. El ser afirmado en Leo, se siente único.

Es una energía de importancia personal que se cree y se crea a sí misma y es bueno poder expresarla en toda su exhuberancia arrolladora. Es alegre, atrapante, regia, atractiva, poderosa, excitante, vivaz y creativa. Se deleita sintonizando con las demás almas. Juega, disfruta y vive.

Cuando podemos salir del plano del pequeño ego, estos conceptos se agigantan en nosotros y sentimos la grandeza de reconocerlos y expresarlos. Nos sentimos dignos. Transmitimos alegría, positivismo, potencia y nos consagramos a que otros se reconozcan de esa manera. He ahí el aspecto de entrega universal.

Es de fuego, de acción, de elevación. Nos conecta con el fuego sagrado adentro nuestro. Es uno de los fuegos de Dios. Todos tenemos la oportunidad de conocer esta energía y expresarla, debido a que en nuestra Carta Natal, también está.

Está representada en el cuerpo físico por el corazón, donde se encuentra nuestro trono. Donde somos Rey o Reina de nuestro Ser.

El planeta que rige a Leo, es una luminaria: El Sol. Centro de nuestra galaxia. El Sol es receptor y dador por excelencia. Receptor de nuestras miradas, atención y rezos y dador de vida y luz a todo nuestro sistema.

El tránsito de Saturno por esta constelación nos conectará con todo lo que somos o no, de esta energía sagrada. Durante dos años, el Maestro de lo Posible, nos mostrará y contactará con lo que necesitamos para Ser Leo, o lo que nos aleja de serlo. Recordemos que Saturno además, es el Señor del Límite. Es estricto, enérgico y duro, pero a partir de él tenemos la posibilidad de ver una realidad que no podemos o no queremos aceptar. Al final, nos conecta con nuestras potencialidades.

En la antigua Astrología era llamado el maléfico. Si reconocemos que vivimos respondiendo a ideales puestos por los mismos seres humanos como tales, comprendemos porqué sus tránsitos fueron así denominados.

El hombre ideal, la mujer ideal, el hogar ideal, el hijo o hija ideal, no existen. Son ideas que se han puesto como ejemplo. Forman parte de la mente, la vanidad, el orgullo y el ego de cada uno, de unos pocos, o unos cuantos. Y tiene que ver con las máscaras que adoptamos para complacernos y complacer a los otros (debido a la culpa, el miedo y a lo que se espera de nosotros) y de la exigencia de ver esas mismas máscaras en los que nos rodean. Hemos aprendido a ver lo que no existe y negar lo que Es.

Existe el hombre o la mujer que soy, el hogar que pude formar, el hijo o la hija que me eligieron y los padres que yo a mi vez elegí, como alma. Lo importante es qué tengo y cómo vivo y crezco con esto. Cómo lo transformo para lograr lo que yo quiero. Y lo que yo quiero, siempre que responda a la Ley Cósmica, es posible. Si lo que yo quiero, no viene del centro del Ser, responde a lo que los otros dicen que yo debería ser.

La Idea Cósmica, es clara: ser, con otros. Pero, primero ser.

Saturno nos muestra esto. Generalmente, nos pone en crisis. Las crisis las podemos tomar de dos maneras: para sufrir y lamentarnos de lo desdichados que somos por culpa de otro, de la vida, de los ricos, de los pobres, de los gobernantes, etc., etc. continuando con la ilusión; o para transitarlas y crecer, a partir de romper el espejismo. En realidad, es un gran maestro, que aprendemos a amar, pues nos conecta con lo que sí podemos, a partir de romper lo ilusorio en nosotros. Lo ilusorio, es todo eso que queremos ser desde lo pequeño, desde las máscaras aprendidas, tratando de complacer mandatos, olvidando que en realidad somos seres vivos, funcionando en armonía con el Universo. Asumiendo que esencialmente formamos parte de él, sólo podemos ser perfectos.

Recordemos que estamos en un momento cósmico especial. Todos estamos cambiando. Todos tenemos la oportunidad. En el Universo, no hay privilegios. Hay libertad. Esa libertad, exige de nosotros responsabilidad. Podemos tomar lo que necesitemos. ¡Cuidado! Lo que necesitemos. Esto excluye tomar todo, o por las dudas. Exige de nosotros elegir. El desafío de elegir, implica reflexión. Y la reflexión conlleva justeza y equidad.

Cuanto más nos amiguemos con Saturno, tanto más aprenderemos a ponernos límites concientes para hacer nuestro camino y para ayudar a los demás, porque esa es la gran lección de este planeta.

Dado que la Tierra y la Humanidad, estamos reencontrándonos con una nueva vibración, todos debemos autoafirmarnos en un nuevo lugar. El que estamos logrando. El nuestro. El que podemos. Sin exigencia. Lo haremos.

… si estamos aquí sólo para crecer…!


Y además, en el mes de Leo…

que comienza el 23 de Julio hasta el 22 de Agosto, se forma en el Cielo un triángulo de fuego, compuesto por el Sol, Mercurio y Saturno en Leo, Marte en Aries y Plutón en Sagitario. Todas constelaciones de fuego. Los tres fuegos de Dios. Este elemento representa la conexión con el Espíritu y a través de él se logra la purificación, la transmutación y el dominio del ser.

Es un tránsito muy especial para reconocer nuestra individualidad, accionando con férrea voluntad y determinación hacia nuestros fines más elevados.

Saber quién eres, en que punto de tu evolución estás, resignificando lo vivido hasta este momento, dirigiéndote hacia el logro de tus próximas metas, para realizar tu camino de evolución, es el desafío de este mes de Agosto.

Esto requiere reflexión. En el comienzo de Leo, Mercurio que nos conecta con nuestra manera de pensar y que está transitando por dicha constelación, hará uno de sus movimientos de retrogradación (desde el 23 de Julio hasta el 15 de Agosto).

La retrogradación tiene que ver con un aparente movimiento hacia atrás del planeta. En ese período, nuestra energía se vuelve hacia adentro, lo que conlleva a la reflexión, a darnos cuenta, a tomar conciencia.

En la Luna Llena de Leo es posible abrirnos a recibir una gran carga energética del centro cósmico de nuestro Ser, a través de la cual encontraremos una reorientación y una nueva voluntad de realización.

Hasta el próximo encuentro, Almas…

María Ester Abal Vella
Astróloga y Terapeuta Floral

 

 

 

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María Ester Abal Vella - Astróloga y Terapeuta Floral
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